Como sabemos, Reiki, es la energía del universo que nos ayuda a sanar cuerpo, mente y emociones. Sabemos que el proceso de sanar implica consciencia, propósito y energía. Pero, entonces, ¿cómo es posible que podamos aplicar Reiki a un animal y para qué?

Quizá debamos partir del entendimiento de que todo lo que existe está constituido de energía y que por ellos, cuenta con un sistema energético. Así, nosotros como seres humanos contamos con una infraestructura energética cuya parte más conocida son los chakras. Los animales, e incluso las plantas, cuentan con un sistema similar. Existen varios estudios que demuestran y localizan los chakras en los animales. Desde los más comunes como perros y gatos, hasta los más grandes como caballos y elefantes.

Como lo hemos hablado en otro momento, las enfermedades tienen su origen en las emociones. Los animales, al igual que nosotros tienen emociones. Quizá una diferencia es que ellos no pueden expresarlas en palabras, pero podemos notarlas en su comportamiento. Inclusive podemos decir que nuestra mascota está contenta, triste o nerviosa. Dichas emociones también afectan su sistema energético causando desequilibrios que pueden convertirse en enfermedades.

Hay autores que sostienen que las enfermedades de los animales de compañía, muchas veces reflejan los malestares de sus dueños. En ese sentido es lógico que un animal al estar en contacto con su dueño pueda conectar con su estado emocional. Desde cierto punto a nosotros nos sucede lo mismo. Cuando estamos en un ambiente relajado, nos sentimos a gusto; cuando estamos en un ambiente tóxico, nosotros mismos nos sentimos incómodos.

Cuando aplicamos Reiki a los animales debemos tener en cuenta que la comunicación es distinta y, por lo mismo, no será igual la forma de canalizarles energía. Sería una necedad esperar que un animal se quede quieto acostado boca arriba para poder colocar nuestras manos en los diferentes puntos que son indicados para una terapia completa. Sin embargo, también sabemos que Reiki actúa dónde y cuándo debe actuar. De esta forma debemos confiar en la energía y soltar el control sobre la situación, dejar que la energía se mueva como debe hacerlo, permitirle fluir a su antojo.

Dar Reiki a os animales implica un gran aprendizaje pues nos invita a soltar el control sobre cómo debería de aplicarse la energía. Solo es cuestión de tocar al animalito y dejar que la energía fluya, dejar que si quiere permanecer, lo haga o si decide apartarse, se marche. Aún cuando no podamos comunicarnos directamente con ellos, no quiere decir que no tengan consciencia y propósito.