Las velas son una herramienta perfecta para programar. El material con que están fabricadas permite la retención de la energía y de la intención de forma extraordinaria, lo mejor sería tener una vela hecha de cera de abeja natural, pero no es indispensable, porque la parafina funciona igual de bien.

La combustión de la vela permite que la energía que se almacena en ella se libere de forma continua y por lo tanto es como estar enviando energía durante un tiempo prolongado mientras nuestro día continúa y nuestra atención puede estar en otras cosas.

Puedes elegir una vela que corresponda con el color de tu signo zodiacal, con el número de tu fecha de nacimiento. Si no sabes cómo hacerlo o estás indeciso, una vela blanca siempre será la mejor opción. No importa el tamaño de la vela, puede ser una tea candle o un sirio, lo importante es que sea cómoda para ti, una con la que te sientas a gusto, en armonía.

El final e inicio de año es una época excelente para cargar una vela. Ya sea para deshacerse de todas las energías de baja vibración que hemos adquirido a lo largo del año o para potenciar las metas que nos estamos proponiendo para el nuevo ciclo anual.  Puedes preparar tantas velas como quieras, el límite lo pones tú.

Una vez que tengas tu vela, lo que necesitas es destinar un tiempo de tranquilidad para llevar a cabo la preparación de tu vela. Si sabes Reiki te será aún más sencillo hacerlo. Lo primero que hay que hacer es limpiar tu vela. No sabemos el camino que ha tenido la vela que adquirimos, en manos de quién ha estado y su estado mental y emocional.

Lleva tu atención a la respiración, inhala y exhala tantas veces como sea necesario hasta que alcances un estado de tranquilidad, paz y armonía. Una vez que lo hayas alcanzado, toma tu vela y plasma tu intención de limpiarla de toda energía de baja vibración, de toda influencia energética, de toda emoción discordante. Imagina cómo se llena de energía que la va limpiando, como si se tratara de una superficie que se va quedando en blanco, lista para recibir. Puedes canalizarle Reiki con esta intención. Mantén tu atención en esa “limpieza” el tiempo que sientas necesario o todo el tiempo que dure el hibiki.

Ya que esté energéticamente limpia, puedes programar la vela para los propósitos que desees: salud, abundancia, paz, prosperidad, solucionar algún problema, alcanzar una meta. Para hacerlo, lo único que debes hacer es volver a llevar tu atención a la respiración, alcanzar un estado de paz y claridad. Entonces podrás llevar tu atención a los propósitos con que quieres cargar tu vela y dejar que fluyan hacia la vela. Es importante que dichos propósitos los veas como ya concretados. Deja que la energía fluya hacia la vela y que se llene e impregne con ellos. Asegúrate de dejar claro que todo lo que pides es para el mayor bien de todos los involucrados.

Es tu decisión si enciendes la vela hasta que se consuma o algunos minutos cada día. Se aconseja que cada vez que la enciendas, te permitas concentrar tu atención unos minutos en el propósito con el cual cargaste tu vela y después dejar que se consuma el tiempo que hayas decidido.