Para una gran mayoría, la mención del término metafísica, nos remite de forma inmediata a un nombre: Conny Méndez. Sin embargo, habría que ir un poco más profundo para comprender de forma mucho más amplia de qué se trata este término que se escucha tan regularmente cuando se emprende un camino de crecimiento espiritual.

Como principio hay que saber que el término metafísica se conforma de dos raíces meta, más allá y physika, referente al mundo de lo tangible. Es decir que se refiere a aquello que está más allá de lo físico, de la materia, de lo que puede ser tocado o percibido por los cinco sentidos (cuya función es percibir el mundo físico ya sea por medio de la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto).

Se considera a la metafísica como una rama de la filosofía. Sin embargo, en este espacio no nos estamos refiriendo a esa rama del significado de esta palabra, por lo que es necesario conocer un par de cosas más para así entender de dónde viene este término. Para hablar de metafísica debemos ir más atrás de la venezolana Conny Méndez, debemos ir hasta finales del siglo XIX hasta un personaje estrafalario: Madame Blavatsky.

Helena Petrovna Blavatsky (Helena Rottenstern), fundadora de la Sociedad Teosófica, es la figura más importante del ocultismo moderno, precursora del movimiento New Age y de una ideología esotérica anticristiana. Nace en 1831 en Yekaterinoslav (Ucrania), se casó a los 18 años con el anciano general Blavatsky y se divorció a los tres meses. Ejerció como medium espiritista y afirmó haber estado en el Tibet entre 1851 y 1858, donde habría recibido la enseñanza de la Gran Fraternidad Blanca.

Justo es esta Gran Fraternidad Blanca la base tanto del New Age como de muchas corrientes espirituales modernas en Occidente. Reinterpreta personajes legendarios e históricos, entremezclados y falseados, desde Saint-Germain hasta Francis y Roger Bacon, desde Rosencreuz hasta Proclo, Platón y Pitágoras, en la que amalgama espiritismo, ocultismo, esoterismo y elementos de diversas religiones y filosofías.

Un elemento central es la fe en los “Grandes Maestros” o “Mahatmas” y a las supuestas revelaciones de estos personajes, cuya doctrina ha de ser aceptada sin ninguna clase de reparos. Estas figuras son llamados “Instructores y Maestros de la Humanidad”, miembros de la Gran Fraternidad Blanca, supuesta organización ocultista que gobierna el mundo desde el anonimato y la invisibilidad, custodios de la antigua sabiduría. Cabe señalar que la intensión primaria de Blavatsky era acabar con el cristianismo, lo que da un giro inesperado cuando Conny Méndez retoma las enseñanzas de la teosofía y las sumerge de vuelta en las ideas cristianas.

Más allá de las creencias hay que reconocer que a la Teosofía y su derivada, al metafísica, han dado aportes importantes a los camino espirituales de muchísimas personas, sin importar si la Hermandad Blanca existe o no, si manipula el destino y nos mantiene como peones en un guerra eterna o si simplemente se hacen afirmaciones positivas para atraer abundancia, salud, prosperidad y protección. Como siempre, tomemos lo que nos ayude y crezcamos.